TODO CAMBIA, TODO
Parece el título de una canción y sí, lo es. Pero es una realidad de la vida. La vida es cambio. En este caso me refiero a cosas de título personal que quizá en otras épocas eran impensables. Para mí, para ti, para todos. Casos de la vida, ruidos que causan zozobra, aguas que corren porque arrastran todo a su paso, porque el drenaje falla y por mil cosas más: la piel se vuelve rugosa, el interior transita por túneles obscuros y llenos de barro que transforman hasta lo más dulce. Es como la gota que no cesa, cae y cae hasta horadar aquello que está mojando. Parece inofensiva, ¡Es solo una gotita, es leve, livianita, sécate y no pasa nada! Pero sigue, y sigue, y sigue y lo que hasta un determinado momento pareciera inofensivo o pasara desapercibido por esa constancia y esa tenacidad, por ese "no parar" acaba por hacer que el hecho de recibir su humedad, así de fresquita y así de inocente, hace su obra y cumple un cometido que, planeado o no, destruye y calcina. Si algo se qui...