¡UNA VEZ FUI UN SUEÑO!
Uy sí, pensar, sentir y saber que una vez lo fui, que una vez fui un sueño. De varias personas, pero principalmente de aquella que me dio como morada su propio ser, que lo cambió todo para dar espacio a lo que fue y es MI VIDA. Qué gran sueño tenía Ana Rosa porque yo le latía adentro. ¡Qué inmenso privilegio estar en su seno, haber sido su respiración la mía todos esos meses! Y después esos meses se volvieron eternidad. Comer sus tortillas y su mole poblano, pasar a través de su paladar hasta mi entraña. Pude ser muchas cosas y darme cuenta de tantas otras, pero ser SU SUEÑO me hace sentir - y sí, en tiempo presente como en todos los tiempos - privilegiada y honrada, MUY AMADA y muy feliz de recibir su caricia aún encima de su piel, porque éramos una sola piel. Han pasado años, sí, y las pieles y sobre todo las almas siguen juntas en este caminar que ha cambiado las vías, que ha hecho mi carretera aún un tramo con incertidumbres y ella, su otro plano, el amor que cons...