MI TÍA OFELIA
Ella es de las que se quedan, que nunca se van. Que no puedes y, por supuesto, no quieres olvidar, porque te marcaron de una o de muchas maneras. Así es está mujer, y es especial porque sin remedio apretó entre sus manos vidas que se le acercaban para sembrar en ellas semillas nacidas de su ser. Tengo la fortuna de ser una de esas vidas, entre no sé ni cuántas pero sí sé que de este mundo no se fue sin sembrar hasta el último minuto. "Mapachita"... Así la nombró su hijo Arturo. La primera vez que escuché algo como esto fue de parte de su hija Beatriz, la llamó "Mapache", debido a unas ojeras inmensas que siempre la caracterizaron. Eran parte de su personalidad, eran ella misma. No voy a decir "era", porque aún y para siempre ES. Tía Ofelia es una persona a la que siempre acudía cuando algo me inquietaba, quien me daba consejos sin yo pedírselos haciéndome sentir así muy familiar y cercana. Recuerdo muchas conversaciones telefónicas con ella, más que las...