MI TÍA OFELIA
Ella es de las que se quedan, que nunca se van. Que no puedes y, por supuesto, no quieres olvidar, porque te marcaron de una o de muchas maneras. Así es está mujer, y es especial porque sin remedio apretó entre sus manos vidas que se le acercaban para sembrar en ellas semillas nacidas de su ser. Tengo la fortuna de ser una de esas vidas, entre no sé ni cuántas pero sí sé que de este mundo no se fue sin sembrar hasta el último minuto.
"Mapachita"... Así la nombró su hijo Arturo. La primera vez que escuché algo como esto fue de parte de su hija Beatriz, la llamó "Mapache", debido a unas ojeras inmensas que siempre la caracterizaron. Eran parte de su personalidad, eran ella misma.
No voy a decir "era", porque aún y para siempre ES.
Tía Ofelia es una persona a la que siempre acudía cuando algo me inquietaba, quien me daba consejos sin yo pedírselos
haciéndome sentir así muy familiar y cercana. Recuerdo muchas conversaciones telefónicas con ella, más que las veces que coincidimos personalmente porque las distancias nos lo impedían. La llamé cuando mi hermano José murió, me dijo algo que no es común... "DÉJALO VOLAR MÁS ALTO". Me motivaba a estar cien por ciento en la vida y no atrasarme, no dejar de perseguir todo aquello que me permitiera estar al día. "Maty, qué esperas, estudia computación".
Llevaba extraordinaria relación con tía Ana Figueras, mamá de su esposo, mi tío Arturo Medina. Recuerdo mi visita a una casa en donde se encontraban ambas en esta mi ciudad y pude verlas a las dos en esa ocasión, en compañía de mi mamá. Siempre estaba al tanto de mis actividades, pero también platicó mucho con mi mami, quien admiraba a las dos mujeres de gran lucha y entusiasmo, de tía Ana Figueras recordaba en especial mi mami su habilidad tremenda para la costura, era tremenda modista.
Tía Ofelia tenía a María como mamá, a quien nombraban siempre con un diminutivo muy "yucateco" que siempre me complicó la existencia. La llamaban "Ma"... Como acentuando, "Má", lo cual me suponía un esfuerzo especial. Siento que los yucatecos se dejan media entraña en pronunciar con fuerza palabras así de pequeñitas. Pero María era íntima amiga, más que amiga era hermana de mi abuela Margarita. Cómo recuerdo sus visitas a nuestra casa, abrazaba a mi abuela con un amor fuera de serie, siempre recalcándome que ella la adoraba, que eran hermanas. Lazos entonces había por allá y por acá que me acercaron a estas mujeres tan entrañables, que no son de este mundo.
Para muestra no hace falta demasiado y quiero contar una anécdota que pinta a tía Ofelia de cuerpo entero. Lo supe hace algunos años apenas por medio de mi primo Arturo Medina. Me quedé petrificada. Yo sabía de los alcances de tía Ofelia, pero algo como esto jamás lo imaginé.
Tía Ofelia Torres y tío Arturo Medina tuvieron unos hijos artistas, casi todos. Ofelia Medina es una actriz que ya es un ícono en la historia del arte en nuestro país (lo digo en especial para los amigos de España que sé que leen esto). Yo la he admirado desde siempre, le he aplaudido a rabiar en el teatro, he seguido su carrera, sus telenovelas, series especiales de televisión (en una de ellas representaba la vida de María Conesa) y bueno, todo esto sería otro tema... (Recuerdo que tía Ofelia siempre me comunicaba la obra en turno de Ofelia hija) y su labor como activista, luchadora de causas justas.
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| Ofelia Medina, gran actriz mexicana. Foto tomada de su cuenta de Facebook. |
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| Curiosamente, aquí tienen una expresión similar las dos Ofelias |
Y aquí la anécdota, que repito, me platicó el también artista y productor Arturo Medina Torres.
Ofelia Medina, activista desde que yo recuerdo, simpatizaba con un movimiento, el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional). Ofelia hizo una huelga de hambre por la causa. Estaba dispuesta a dar la vida por lo que ella creía. Su hermano Arturo se preocupó en extremo porque esa huelga llevaba ya muchos días, fue a ver a su hermana Ofelia con la intención de sacarla de allí y llevarla a un hospital, la encontró ya muy desgastada y sin poder coordinar bien sus ideas. He aquí donde tía Ofelia hizo lo que yo creo que pocas madres harían. "Arturo, ese es el sueño de Ofelia. Si ella desea morir por ese sueño, ¿Por qué tú vas a impedírselo?
Dios mío... ¿Qué madre hace eso?
No debiera sorprenderme tratándose de Ofelia Torres, otra luchadora de la vida desde su trinchera, estudiosa, lectora, siempre al día, siempre de pie como un árbol, incansable de espíritu cual si no hubiera un mañana. Amiga de dar amor y de darse a sí misma, defensora de los suyos y de sus ideas propias también.
Por un tiempo no supe de ella, ya era una mujer mayor. Pero ¡La encontré! Se lamentaba un poco de haber perdido audición, sentía que esto la limitaba. Y también lamentaba no haberse puesto totalmente al día en el manejo del WhatsApp. ¡Inquieta hasta lo último! Nada impidió que nos comunicásemos y yo la pusiera al tanto del deceso de los que partieron. Me pidió fotografías y tampoco fue un obstáculo que no manejara WhatsApp como hubiese querido, se las mandé a su teléfono celular y su hija Leonor se las enseñaría.
Se me eriza la piel con estos recuerdos que son parte de mi historia, que están presentes porque quedaron ya grabados en el disco duro de la vida.
Se fue de este mundo físico en Mérida, Yucatán, en paz y con mucho amor, cada uno de sus hijos entró a pasar momentos con ella. Se le extraña, pero ¡Estará siempre aquí!
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A la memoria de mujeres que están sin estar, que son robles pero que acarician con una tibieza y una dulzura fuera de serie.
Ofelia Torres
Ana Figueras
Margarita Heredia
María
Claro, Ofelia Medina
Gracias Arturo, por ponerme al tanto de los últimos acontecimientos.
Y por último, sé que tía Ofelia quisiera que pusiera esta foto
Mira, tía!
¡No se la pueden perder!






Me conmueve profundamente
ResponderBorrarGracias primita chula
Supongo que eres Arturo. Gracias a ti!
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