LOS CONSTANTES CAMBIOS

 







Nada permanece para siempre, la vida es constante movimiento. 

No hay eternidad que se compare a eso que siento cuando escribo. Sin embargo...


La eternidad, esa que separa los espacios, esa que nos dice que un adiós es temporal, está allí a cada segundo. La miro, la sé andante pero nunca muda. Es mi esperanza. La conozco, sí. ¡Sí! Desde mi primer aliento. 


Aún así, no me deja de doler que estás a punto de trascender. Creía que estaba preparada. Siempre lo creo, sin cesar me equivoco. Al cabo de tanto adiós (o hasta luego) concluyo que nunca se está preparado del todo. Yo, no lo estoy. Por natural que sea, no lo estoy. Aunque lo haya visto desde muy pequeña, no lo estoy. Si estarlo significase que lo que sucede en mi vida en estos momentos me fuese "naturalito", me es imposible. Me dueles. Y mucho. Más de lo que yo misma creí. 

No sé cómo se verá todo sin ti aquí, pero sé que aunque nos volvamos a encontrar y mientras eso suceda serás presencia con tu ausencia física, todo lo que miro tendrá otro color. 


Tu vida va encaminándose en otra dirección. Tus suspiros tienen otro sabor, estoy segura. No te das cuenta, eso te permite ser ese otro que jamás te imaginaste, es parte del nuevo traje que vistes ahora.


El domingo podré verte al fin. Espérame,  que llego. Espérame aún aquí, por favor. Y dime lo que quieras, aunque no sepas quién soy yo sí sé lo que representas en mi existencia.


Te quiero... Sí, te quiero.


El AMOR es lo más grande en esta vida


acertaste a decir este domingo pasado. Me quedo con todo, pero esto lo meto en la bolsita en la esquina del corazón dedicada a las cosas más hermosas. 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

LUCES Y MÁS LUCES

Me presento, mucho gusto!

LA MALDICIÓN DE LA TALA DE ÁRBOLES, CRUDA REALIDAD