LOS CONSTANTES CAMBIOS
Nada permanece para siempre, la vida es constante movimiento. No hay eternidad que se compare a eso que siento cuando escribo. Sin embargo... La eternidad, esa que separa los espacios, esa que nos dice que un adiós es temporal, está allí a cada segundo. La miro, la sé andante pero nunca muda. Es mi esperanza. La conozco, sí. ¡Sí! Desde mi primer aliento. Aún así, no me deja de doler que estás a punto de trascender. Creía que estaba preparada. Siempre lo creo, sin cesar me equivoco. Al cabo de tanto adiós (o hasta luego) concluyo que nunca se está preparado del todo. Yo, no lo estoy. Por natural que sea, no lo estoy. Aunque lo haya visto desde muy pequeña, no lo estoy. Si estarlo significase que lo que sucede en mi vida en estos momentos me fuese "naturalito", me es imposible. Me dueles. Y mucho. Más de lo que yo misma creí. No sé cómo se verá todo sin ti aquí, pero sé que aunque nos volvamos a encontrar y mientras eso suceda serás presencia con tu ausencia físic...