MI PAPÁ FUE A LA GUERRA
Sí, lo hizo. No por voluntad propia, era demasiado jovencito. Imposible olvidar las entrañables horas de sobremesa contando sus historias, enseñando sus fotografías. Anécdotas y más anécdotas. Sí, a nosotros, sus tres hijos y su mujer, mi madre bella que siempre está conmigo a pesar de su ausencia física. Él también está. Estoy cierta que el Cielo existe porque nuestra relación ahora es perfecta, sin cuestiones mundanas. Claro, además de las promesas de Jesucristo, a quien él amaba mucho también. Éramos su mundo. Y ahora que a ninguno de ellos los tengo aquí, permanecen. Tres en el Cielo, uno que viaja en su propio mundo. Pero no puedo estar sola porque los momentos que son mi, nuestra, mi historia, llenan mi ser. Imposible olvidar la carita de mi hermano José, cabeceaba por tan largas pláticas . Cómo me da ternura ese recuerdo. Yo también me cansaba mucho, pero mucho más disfrutaba esas narraciones llenas de realidad y de magia. Me imaginaba cada momento que mi papá descri...