POETA Y PERSONAJE



Fotografía de Zenda




Caminabas las calles tan así  tan tú 
De pronto un actor de tu agrado recibía en plena Zona Rosa, un poema tuyo que llegaba con tu voz fuerte y decidida llamando atenciones y provocando miradas muchas veces extrañadas. 

Tus recitales estaban llenos de tu magia
Recibías aplausos sin compasión 
¡Qué felicidad te dio cuando se derramó en el mantel de tu mesa el vino! Dijiste "es de buena suerte". 

Eres (a propósito lo digo en tiempo presente) un personaje

Asaltaste la oficina, siempre a mi supuesta "hora de salida" y recitabas, y recitabas

Parece que te miro, Pita. Parece que te escucho. 

Estar tus facultades mentales afectadas era otro de tus encantos, de tus particularidades. Te hacían más especial. De alguna manera siento que hacían tu mente más prodigiosa... ¡Qué memoria! Para los recitales más largos. Con esa voz, en una sala con cupo de 400 personas, nunca necesitaste micrófono.

Paso a pasito caminabas la vida con tu bastón. Paso a pasito el respeto te llegaba al cruzar esas calles transitadas cuando eras conocida y los conductores se detenían para no atropellarte, a ti no de detenía ni un semáforo. 

Me pregunto quién amaría más a Federico García Lorca: Chavela Vargas, o tú. 

¡Y tus propias poesías! Y la primicia, escucharlas de tu boca en los afanes de la vida cotidiana y después preguntar "¿Qué tal estuve?" "Grandiosa Pita, maravillosa, única"! Decías que no merecías menos que esos elogios, ¡Pobre de aquel que te dijera que "estuviste bien!". Te lo comías vivo. 

Mente intrépida, mente loca llena de palabras y rima y métricas y trabajo en tu persona. 

Pita tú, Pita siempre. Jamás en esas calles se borrarán tus pasos, tus palabras, tus locuras, tu arte. Tus elogios y tus reproches, toda tú. Y aunque esa Zona Rosa haya cambiado con el paso de los años, te siento allí. Caminas aún, suspiras todavía. Vuelas incluso, tu menuda figura tiene el peso de una hondonada de aire fresco de quién por allí deambule. Aún sin conocerte, ese gringo que camina allí siente que alguien le susurra al oído o, por qué no, le da un jalón de orejas o un bastonazo. Y vuela por allí uno de tus programas, esos que vendías y autografiabas para ayudarte con tus gastos, "cosa insignificante que nada tiene que ver con una poesía tuya". Pero centavos que te dejaban comer, casualmente también lo requerías.

Anoche soñé contigo, Pita. Y todo aquello que viví contigo me doy cuenta de que tiene todas las características de un sueño que fue una extraordinaria realidad

Pita siempre,

Respeto
Admiración 
Gusto...



Previo a un recital bañada de perfume, de cognac combinado con Diazepam y enjoyada a más no poder, preguntando "me veo bien?" " Estás hermosa Pita, como ninguna". No merecías menos, y se dibujaba en tus labios rojos carmesí tu orgullosa sonrisa.


Guadalupe Amor,  tu nombre .

Mujer sin tiempo, tu esencia. 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

LUCES Y MÁS LUCES

Me presento, mucho gusto!

LA MALDICIÓN DE LA TALA DE ÁRBOLES, CRUDA REALIDAD