CORAZONES QUE HABLAN





 Cuando el corazón habla no hay más 

Puede haber un remolino enfrente 

Pueden las miradas enseñar ese "algo" que bueno, no es

Pueden estar a la deriva los duendes más pillos

Puede el trueno ensordecer

Puede un coro de tupidos silbidos intentar silenciar

Pero

Cuando el corazón late a la par de la paz

Cuando respondió a la búsqueda del lugar blanquito 

Cuando se sentó sin sentir dolor

Cuando no hay amargura,  cuando el llanto es de alegría 

Cuando el corazón habla, todo lo demás no se ve, no se oye, no parte, no lastima 

 

Fragilidad ya no... Poquita, nomás, merced a la ternura de Dios. 

Comentarios

  1. Hola, Maty, cuánto sentimiento has puesto en el poema y me encanta ese verso final: fragilidad poca... Así debe ser.
    Y los duendes más pillos no están a la deriva, solo esperan el momento preciso, no perfecto, solo preciso.
    Un abrazo enorme. 🤗

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    Respuestas
    1. Muchísimas gracias mi querida Merche... y, y sí, vivo con duendes... Los amo. Así como amo.a Naye. Un abrazo 🤗 muy grande.

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  2. Hay textos que no pretenden convencer a nadie, solo dar testimonio de un estado del alma. Este transmite precisamente eso: cuando uno encuentra un poco de paz por dentro, el ruido de fuera pierde casi todo su poder. Ojalá esa "poquita fragilidad" siga menguando y esa serenidad continúe echando raíces. Un abrazo.

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