LA NIÑA EN EL ALTAR
¡TEATRO!
En una segunda temporada (la primera fue en 2025) se reestrena esta obra de teatro puro mexicano, de TEATRO con todas sus letras, de la Coordinación Nacional de Teatro en el maravilloso Centro Cultural del Bosque.
Igual que el año pasado, había funciones agotadas que hicieron que me preparara con mucha anticipación y no pasar lo de la última vez, con una compra en línea práctica y eficaz y sobre todo que me aseguraba mi entrada a esta gran obra.
Orgullosa hasta más no poder del teatro que se hace en México (así como sucede también en España). Dirigida por Enrique Singer y protagonizada por actores de primera línea como Marina de Tavira, Alberto Estrella, Emma Dib, Everardo Arzate y el primerísimo actor Salvador Sánchez.
Esta obra no tiene desperdicio ni permite parpadear. Los actores hacían Voz en Off de manera tal que hacían viajar las mentes a través de sus narraciones, retomaban el diálogo para volver a las narraciones logrando así una magia muy especial. Hacen gala de una extraordinaria memoria y sus dotes escénicas están de manifiesto durante toda la presentación, que tiene un intermedio.
Como escuché decir a Marina de Tavira en una entrevista, en esta obra se presenta bellamente una realidad que es por demás cruel y que a pesar de los años transcurridos, no pierde vigencia. Increíble ser una obra tan actual a pesar de la historia ya pasada por persistir a lo largo del tiempo la crueldad, el poder, la terrible realidad de la guerra. ¡Y lo seguimos viviendo!
Basándose en la historia de Ifigenia, tenemos ante nosotros una tragedia griega escrita por Marina Carr (irlandesa y una figura relevante de la literatura dramática irlandesa actual).
La pérdida de la hija de Clitemnestra, llevada a la muerte por su propio padre Agamenón, mantiene una tensión y desasosiego durante toda la presentación. Clitemnestra no lo supera, todo esto por intereses, por poder ganar la guerra de Troya. Y después nuevamente pierde a la hija que tuvo con Egisto a manos del mismo Agamenón a su regreso. Sin embargo, el traidor Egisto reconstruye los pedazos rotos del alma de Clitemnestra, mientras que Agamenón tiene también una amante con la que procrea dos hijos; con una duración de 140 minutos, las narraciones (voz en off) de los actores pintando con sus voces panoramas tal cual un dibujante lo haría, y el regreso una y otra vez a los diálogos hacen al espectador tener un viaje en tiempo y espacio hacia esas épocas y dejan encontrar también la similitud de los tiempos actuales. Y claro, ocurre la catarsis, la comunión entre actor/espectador de una manera única.
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Estupenda manera de despedir este mes de Abril que hace apenas un suspiro, comenzó. Gracias por volver otro año querido Abril, te espero en once meses más de nuevo aquí, con más teatro.



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