UN HOMBRE CANSADO
Tus sienes, especialmente la izquierda con su vena tan grande, tan crecida y latiendo, entre verde y azul ¡Denota tantas cosas!
En verdad lo que se llama viejo viejo, no eres. Pero tus experiencias acumuladas te hacen parecer alguien que se introduce en sus pensamientos cuando en tu silla favorita adoptas esa posición que pareciera decir "estoy pensando", con tu dedo índice tocas esa parte de tu frente y resalta más esa vena que te retrata.
Esa vena dice que por mucho has pasado, que el cansancio llega a vencerte. Que te fue difícil vivir la injusticia tan de cerca, las humillaciones. Que tuviste pérdidas... Sí, así como todos las tenemos, pero que pareciera que te las tatuaste en cada centímetro de la piel como algo muy profundo que te acompañaría todos tus días, todas tus noches.
Te gusta mucho pensar, te encanta tu silla. A veces mencionas con palabras lo que salta a la vista, dices "estoy muy cansado". Y nada más, sigues inmerso en tus pensamientos, en tus recuerdos, en tu vida y la de las personas que se cruzaron en tu camino. "Por qué esto fue así, por qué aquello no tuvo otra vía.". Y también un acertado "¿Y por qué no, si soy como todos?".
Cuando llegas a conversar, no paras de hablar y de decir, y decir con detalle, hasta el más mínimo aspecto de la piedra con la que tropezaste, su aspecto nada uniforme y con aristas, como si ella -aún en su condición de eternidad- hubiese pasado por algún acto violento. Sí, es un agasajo escucharte hablar. Aprender de tus vivencias y el valor que le das al tiempo. Lo mucho que te impresiona su paso rápido y sin piedad, que "no perdona a nadie".
A veces siento temor cuando tu vena sobresale un poco más. Pienso que tus emociones te pueden llevar a un momento en que tu salud se vea comprometida porque no quiero, no quiero que eso pase. No ahora, no. No en mucho tiempo tampoco. Porque vería muy rara la vida sin ti, al faltar tú el mundo sería otro.
Mira, hombre, maestro: quédate. Quédate más. No dejes que la zozobra te consuma porque no quiero imaginarme sin tus palabras y sin tu silla favorita y sin tu pose favorita con el dedo casi calculando los latidos de tu corazón con esa vena que tiene un latido que es fuerte, siento que lo oigo.
No te vayas, permanece como permanecen las piedras, quédate con esa fuerza que ellas tienen. Déjame imaginar que en este mundo, a veces cruel, puede existir un pedacito eterno e inamovible, un lugar a donde regresar.

Hola, Maty. Qué bonito texto. Creo que todos hemos vivido eso de mirar a alguien querido y ver en sus rasgos el paso del tiempo, mientras sentimos el miedo que nos produce una futura pérdida.
ResponderBorrarMe ha encantado ese "quédate como permanecen las piedras". Precioso.
Un abrazo 🤗
Muchas gracias Beatriz. Sí, siempre este hecho de ver a alguien en ese trance me ha conmovido mucho, muchísimo. Y gracias por estar aquí, un abrazo 🌹
BorrarEs bello amoroso y real, pero triste
ResponderBorrarHola, Maty, la sabiduría del paso de los años, qué bonitas palabras le has dedicado a esa persona que te enseña tanto y a la que tanto aprecias. No te preocupes permanecerá en ti como una piedra, fuerte y firme en tu corazón.
ResponderBorrarUn fuerte abrazo. :)
Hola querida Merche. Déjame decirte que a quien describo aquí es la mezcla de varios maestros de vida, las desazones que han vivido me conmueven. Hay parte de mi papá allí también. Muchos abrazos 😘
BorrarHola, Maty. Siempre logras imprimirle poesía a todo. Es una entrada muy bella, muy humana. Me recordó a mi abuelo andaluz republicano que logró emigrar a México. Lo recuerdo así, sentado en su silla, cavilando. Me hubiera gustado haber sido más grande en esa época y hacerle preguntas. Ahora ya no se puede. Expresas muy bien el deseo muy humano de que no se nos vayan las personas que amamos. Como no es posible, creo que lo que queda es acompañarlas y tratar de absorber de ellas toda su sabiduría, si es que se dejan, jajaja. Un abrazo Maty...
ResponderBorrar¡Hola Ana! Me gusta mucho el hecho de que algo de ti hayas sentido con esto. Y sí que sí, tratamos de absorber de ellos. De niña escuchaba con mucha atención cuando hablaban los mayores, jamás les dije en ese tiempo todo lo que me extasiaban con sus narraciones. Muchas gracias por tus palabras, por estar siempre y compartir cachitos de vida. Un abrazo para ti 😊🌹
BorrarHola Maty, bello texto que encarna esa solidez y sabiduría de los tiempos, que pasan y no se detienen frente a nadie, hay que cumplir con el decreto, seguir el viaje, a pesar de los que quedan que quisieran extender los instantes. Me llegó muy hondo, y el final se me hizo una suplica sin destino que de cualquier forma la hacemos...abrazo más que grande y para suavizar el efecto un sabor de antaño que muchas veces logra que por lo menos en nuestra fantasía lo que sea, que deseamos, regrese
ResponderBorrarQue bonita reflexión, justo el otro día miraba a una señora ya mayor que siempre salía a dar sus vueltas con bastón, ese día ya venía en silla de ruedas, no se ve cambio como tal en ella, pero supongo que sus piernas o su cadera ya no le dan para mas, me hizo pensar en lo triste que es ver como nos vamos decayendo conforme pasan los años, claro, ley de vida, no deja de ser triste imaginar y saber que un día ya no estarán las personas a las que amamos, pero igualmente un día ya no estaremos.
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