EL AMOR QUE DI
El amor que di me nutrió a mí. Ahora lo puedo ver, ahora lo puedo saber. Ese amor en un tiempo apreciado y en otro tiempo lastimado y masacrado, no mermó. Era justamente YO. Es mío, lo sigue siendo. Soy profundamente yo. Es mi esencia, mi manera de vivir. Faltaron muchas cosas de mí para mí, estaban guardaditas, agazapadas, esperando aparecer radiantes; y vengo a darme cuenta que todas esas las vengo cargando y me hacen un ser humano pleno y lleno en todos los sentidos.
El amor que di vive conmigo, está dentro de mí de una manera tal que cortarlo sería cortar una parte de mi ser físico. Así, tal cual.
El amor que di me hizo a mí la persona que soy justamente. Soy de pies a cabeza totalmente mía, completa y absolutamente sin duda alguna.
Ahora que este amor que di consciente, sabedora soy que me pertenece; eso hace que me emocione hasta el tope. Si en su tiempo lo tomó, o no, ese es un asunto diferente. Porque sí, lo tomó, pero se quedó conmigo enterito. Tiene ese poder de la ubicuidad. El amor tiene poderes, ¡claro que sí! Ese amor me hace capaz de escalar todo aquello que en un tiempo hubiese parecido inalcanzable. Ese amor no se tiró. Tiene doble propósito: así como fue para alguien, se me quedó y yo no dejé de tener el timón bajo mi control. Alguna vez lo pareció, ahora la realidad sale a la luz como esas verdades que surgen con los años. ¡Los años sabios, los años maravillosos que al acumularse dan unas enseñanzas envidiables para todo aquel que no ha llegado. Y para quien llegó y no las supo ver, también.
Por eso hay que tener los ojos bien abiertos. Esos ojos del espíritu, del alma, que al mirar hacia dentro nos hacen regocijar ante las maravillas de los dones que nos han sido dados y que con un enfoque amoroso, trascienden a todo lo terrenal.
Nadie tiró el amor que di, nadie. No se pudo, es roca. Tuvo el poder de ser eterno y de vivir conmigo plena y absolutamente hasta hacer de mí ESTO. Ni principio ni fin, simplemente "esto". Y la palabra engloba en sí el Universo mismo. Mi Universo es mío, ese cachito que me pertenece tiene un valor incalculable que nada puede evitar que trascienda a lo que hubiese podido parecer negativo.
El amor que di, soy yo.

El amor que diste nace de esa fuente inagotable que llevas en ti misma, que brota como manantial cristalino cada vez que has dado de beber a un sediento que pasó por tu camino. No se acaba nunca, sigue dentro de tí misma más allá que de repente las ilusiones como pompas de jabón hermosearon un instante y luego tronaron en el aire desvaneciéndose. Así es, así será, sonríe dentro de tí está esa magia que eres tú en este estar. Abrazo más que grande Maty
ResponderBorrarGran reflexión, lo mejor de eso que llama amor es lo que hace nacer en aquel que ama.
ResponderBorrarAbrazos
Qué bonito, Maty. Te enaltecen tus palabras aún más. No todo el mundo que da amor se da a sí mismo, hay mucha gente egoísta y egocéntrica que da amor con cuentagotas y, mucho menos, se involucra en eso que da...
ResponderBorrarAhora ese amor que diste, que eres tú, haz lo propio para ti y ámate.
Un fuerte abrazo. 🤗