MI GRAN MILAGRO
Y caminando por aquí... Iba caminando por un camino pedregoso y enredado, enlodado en tramos, cuando encontré casi simultáneamente, dos bultos. Uno era un cofre que brillaba y apenas se había empolvado con la tierra que por allí volaba con el viento. Era ostentoso. Piedras, colores. El otro era una cajita de cartón un poco corrugada, maltratada en su ligereza por ese tiempo inclemente, por las pisadas indiferentes de quienes la pasaban por alto. A pesar de tanto, sobrevivió y allí estaba, yo tenía qué elegir entre las dos pero ni por un segundo dudé en decidirme por la maltrecha. La otra, casi irrompible, qué más podía guardar que no fuera algo igual de fuerte? A la vista, no necesitaba demasiados cuidados. Ahí estaba, había sobrevivido. Bastaría con soplar un poco y estaría intacta. En cambio, la otra gritaba necesidad, gritaba su sobrevivencia enmedio del infortunio. Necesitaba más atención. Decidí tomarla entre mis manos! Algo me decía que algo grande me depararía. Lo hice con...