DOS HOMBRES, UN CORAZÓN.
El hombre blanco... Ramsés El hombre negro... Claudio Cuando estrecharon por primera vez sus manos, contrastaban los colores: blanco, negro. Los dos, bellos colores . Eso no hacía ninguna diferencia: la sangre era del mismo color, igual que la tesitura de sus almas. Los unió un destino algo sórdido. Se encontraron cuando el chico negro, Claudio, salía asustado de una tienda de la que intentó sustraer un pan y líquido porque tenía hambre, mas no dinero para pagar. Parecía sencillo, pero lo descubrieron y la carrera que pegó era de llamar la atención. Y lo logró, especialmente la atención de Ramsés. De repente la gente se arremolinó. Pero qué barbaridad! ¡Qué es lo que había pasado allí! ¿Por qué tanta gente, por qué tanto escándalo? Iban a meterlo en la patrulla, pero Ramsés quiso pagar el importe de tan "gran pecado" y que dejaran libre a Claudio. ¡Dios, sólo tenía hambr...